miércoles, 23 de abril de 2014

CAPITULO 35: FRÍO ACERO Y PIEL CALIENTE

Silvia sale del despacho del teniente con una sonrisa en su cara pero al mismo tiempo sintiéndose un tanto avergonzada por lo que acaba de hacer.
- ¿Cómo es posible que se me vaya tanto la olla? Estoy loca perdida…. – se dice a sí misma sintiendo aún temblor en sus piernas…

Camina hacia la celda de Luke para comentarle que tiene permiso de quedarse a dormir pero que va a ir primero a casa a ducharse y cambiarse porque tienen que estar presentable mañana por la mañana cuando vaya a ver al Sr. McCarthy en las oficinas de la empresa.
Luke está tranquilo, no se le ocurre ni por un momento pensar que su novia acaba de pegar un polvo con el teniente Smith….

Silvia sale de la comisaría y se va a casa a preparar la ropa para el día siguiente. Tiene que pensar en lo que va a decir pero se le hace muy difícil concentrarse. Mientras se ducha los recuerdos del sexo con Luke, de las amenazas del vigilante, de la atracción por el teniente y el sexo con él, y el miedo pasado esa tarde se convierten en un torbellino de emociones en su cabeza que le provocan una ataque de “llorera”…

- Mi novio en la cárcel y yo follando, no tengo vergüenza…. Pero por otro lado, le he salvado y mañana seré yo la que tendrá que negociar con RRHH acerca de la anulación de los cargos… He arriesgado mi cuello enfrente a ese desgraciado, necesitaba descargarme y ha sido una buena manera hacerlo  – piensa mientras termina de enjabonarse y limpiarse las lágrimas con abundante agua.

Sale de la ducha, se viste con ropa cómoda y lencería fina debajo. Prepara una bolsa con una blusa, una falda, zapatos de vestir, maquillaje, todo lo que se le ocurre que mañana podría necesitar.
Se pone en camino, fresca y serena en dirección a la comisaría. Para en un restaurante japonés para comprar una caja con sushis para cenar con Luke.

Cuando llega a comisaría Luke la espera sonriente como siempre. Se ha duchado y le han dado ropa limpia, uniforme naranja de preso, pecho medio abierto …. le sienta muy bien… De nuevo Silvia se siente como una “fetichista” por pensar que ese uniforme también es de su agrado y ya empieza a provocarle cierto cosquilleo allí de dónde se oculta su propio sushi.

El guarda está informado, el teniente Smith se ha marchado dando orden de acceso a Silvia para dormir ahí. La puerta se abre y Silvia entra en la celda. Un golpe con sonido de acero compacto suena tras de sí y siente como su piel se eriza en el momento en que se siente encerrada entre esas paredes y los barrotes infranqueables de la celda.
Se asusta, está empezando a hiperventilar, peor entonces Luke se acerca y la abraza, fuerte, muy fuerte, oliendo su pelo y besándola en los labios apasionadamente.

A Silvia se le pasa el miedo y empieza a sentir ganas de devorar lo que tiene en frente, no el sushi, pero el macho de pecho escultural y piel caliente que tiene la rodea con sus brazos.
El beso se alarga y se vuelve más y más apasionado mientras el vigilante cierra la otra puerta de seguridad tras él dejándoles solos.
Silvia mete sus manos dentro del uniforme abierto de Luke, le acaricia el pecho suavemente recordando así cada curva de sus músculos, pero acaba clavándole las uñas cuando siente cómo la aprieta contra él clavándole su gran pene erecto en el pubis.
Se besan metiéndose las lenguas con ganas hasta el fondo de sus bocas. Sus lenguas enroscándose como serpientes peleando por una presa se persiguen durante unos minutos. Luego Luke se mueve y le muerde el cuello a Silvia mientras le abre los pantalones para desnudarla. Ella le abre el peto naranja hasta el final de la cremallera para hacérselo bajar un poquito por debajo de la cintura y liberar el pene dispuesto y potente de Luke.

Silvia tiene ganas de chupar el miembro de Luke y se arrodilla frente a él haciendo que se apoye contra los barrotes de la celda. Silvia empieza a chuparle, intensamente, con ganas, masajeándole con la mano al mismo tiempo. Luke se muerde los labios emitiendo sonidos de placer, gimiendo y sujetándose a los barrotes mientras ella le practica sexo oral.
Siliva sigue hasta el final, no quiere que se quede a medias después de que ella se ha tirado al teniente hace un par de horas.
Luke se vuelve loco y se corre en la boca de Silvia. Ella le sujeta bien mientras todavía siente los espasmos, y luego se limpia en el grifo de la celda.

- Wow, Silvia, me has dejado como nuevo... necesitaba algo así para descargar la tensión….
- Lo se, cariño, se lo que se siente cuando necesitas descargar…. Ahora si quieres podemos cenar. He traído sushi.
- Ok, me encanta el sushi….

- A mi me encanta estar aquí encerrada contigo, hoy no te me puedes escapar e ir a hacer el criminal….


Silvia termina de desnudarse y se tumba en la cama llevándose la caja de sushi consigo….

- Aquí tienes, puedes comer lo que quieras – dice ella provocando una nueva erección en Luke.

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