viernes, 3 de octubre de 2014

CAPITULO 22: LO BUENO TERMINÓ

Pero se equivocaba de medio a medio. Durante el día James no la llamó ni le envió sus divertidos o románticos mensajes. Silencio absoluto. Ella lo respetó, porque sabía que estaba muy preocupado y quiso dejarle su espacio, sabiendo que él se lo explicaría todo a las 20 h. Por cierto, no habían concretado dónde. Bien, si a las 19 h. no sabía nada, le esperaría en casa, para poder hablar tranquilamente.

Repasó mentalmente el contenido del frigorífico y pensó que había de todo, para improvisar cualquier cosa, fría o caliente, y también bebida, así que no se preocupó más y siguió con su trabajo. A las 18 h. James le preguntó si podía ir a su casa, para estar más tranquilos. Ella contestó que sí y ya empezó a imaginarse la escena, cuando hubieran terminado de hablar de lo que le preocupaba, cenarían y después…. Ummmm, ya se relamía de deseo y de pasión, tenía ganas de estar con él, de hacerle gozar, de acariciarle, de tocarle, de tenerle, de amarle……


Llegó a casa, tomó una ducha rápida, rememorando la ducha que habían hecho juntos, realmente se estaba poniendo ”calentita” sólo de pensar en ello, pero se portó bien y salió para vestirse y prepararse algo fresquito para beber, mientras le esperaba. Se vistió con un playero muy cortito, estampado con diferentes tonos, azules, verdes, rosas y fucsias. Se puso sus sandalias color turquesa, que eran cómodas y quedaban bien con el vestido, ligero toque rímel y labios y un suave toque de perfume.

A las 20 h. en punto sonó el timbre de la puerta. Era James, alto, elegante, recién afeitado y con su perfume habitual. Vestía jeans y camisa roja, abiertos los 3 primeros botones, por donde podía entreverse su pecho musculoso…..uuuuf! Pero su cara estaba desencajada, sus ojos rojos y con ojeras, realmente su aspecto no era el de siempre, parecía muy, muy preocupado.

Paty se preocupó al verle así. Él la abrazó, tan fuerte que casi le hacía daño, se sintió minúscula en sus brazos. Se besaron largamente, él con una ansiedad rayana en la desesperación. Paty, empezó a temblar .… ¿Qué te ocurre, cariño? ¿Qué es lo que pasa? ¿Qué sucede, que estás tan preocupado y tan triste?

Ven, cielo – contestó él. Vamos a sentarnos. ¿Tienes algo para beber? ¿Algo un poco fuerte? – le dijo James. Sí, claro. ¿Te apetece naranjada con vodka? –contestó Paty, intentando bromear. Que sea sólo vodka, por favor – contestó James. Ahora mismo – se extrañó ella. Pero me estás asustando, James. Siéntate, tómate la copa y dime qué es lo que pasa de una vez, me tienes en ascuas. No puede ser tan grave…...

Si esto me hubiera sucedido hace un mes – empezó a decir James - no estaría tan triste y preocupado. Es más, incluso quizás estaría alegre. Pero ahora que te he encontrado, que estamos tan unidos, tan compenetrados, que nos hemos enamorado, que lo nuestro parece algo muy muy serio…. la voz de James se había vuelto profunda, un poco ronca, casi como si estuviera a punto de llorar….sus ojos azules, estaban húmedos, rojos, como si hubiera llorado….

¡Dime qué pasa, de una vez, por favor! Dijo Paty. Lo solucionaremos, juntos lo haremos, cielo, explícame lo que te preocupa tanto. El empezó a hablar, su voz era ronca y triste, muy triste. Paty – empezó. Tengo que irme, por un tema de trabajo, he intentado por todos los medios solucionarlo, que fuera otra persona, pero no ha sido posible. En el consejo de administración todos los socios han votado que sea yo quien vaya a Australia. He intentado convencerles, he presentado alternativas, otro candidato, pero nada, no ha sido posible y tengo que ser yo quien vaya……

¿A Australia? – dijo Paty – con los ojos abiertos como platos. ¿Y qué tienes que hacer tú en Australia? – siguió preguntando - y lo más importante ¿por cuánto tiempo? Su cara era un poema, no esperaba que ahora que habían iniciado esta relación tan maravillosa, todo se truncara por un tema de trabajo…….

Soy uno de los dos socios cofundadores de nuestra empresa – dijo James, muy serio. La sede central está en Australia. Al inicio nos trasladamos a vivir allí los dos y fundamos la compañía, yo me estaba divorciando por aquel entonces y la verdad, fue duro pero la distancia me ayudó en aquel momento. Posteriormente, cuando ya todo estaba en marcha, decidimos que uno de nosotros se quedaría allí y el otro vendría a abrir el mercado español. Yo volví a España, necesitaba estar con  mis hijos. Mi otro socio se quedó en Australia, se casó allí, y hasta la fecha todo había ido muy bien.

Pero ahora los socios españoles y los australianos quieren ampliar la sociedad Quieren invertir y ampliar la compañía técnicamente en Australia, viendo que ahora España está ya a tope de la actividad posible. En cambio allí el mercado puede estar en expansión si ofrecemos nuevos productos, con los que yo he estado trabajando en los dos últimos años, junto con mi socio inicial.

La dificultad estriba en que él ahora tiene un grave problema de salud, ha tenido un infarto, y tiene prohibido volver al trabajo, por lo menos en seis meses. Y cuando vuelva, si lo hace, no podrá llevar a cabo nuevos proyectos, solamente podrá seguir dando continuidad a lo que llevaba hasta ahora.

Yo les he dicho que conozco personal técnico cualificado que podría llevar adelante el proyecto, pero de ninguna forma han aceptado y para invertir ponen como condición que sea yo quien vaya a Australia, hasta que todo esté en marcha y mi socio cofundador mejore o se retire definitivamente.


Por ese motivo, tengo que llevarme a alguien para formarle, durante al menos 6 meses y yo quedarme un año, hasta asegurar que todo sigue en marcha para llevar adelante todo el proyecto, que es muy ambicioso y podría garantizar trabajo para muchas familias de allí, incluso para personal técnico de España que podría trasladarse a vivir a Australia.

Es una gran oportunidad profesional y es un orgullo para mi que para ellos yo sea la única opción posible. Lo valoro y lo agradezco sobremanera. Lo cierto es que profesionalmente es un salto cualitativo y de gran prestigio y hace unas semanas hubiera gritado de alegría, puesto que también económicamente me compensarán por todo y podré escoger a mi “segundo de a bordo”. Ya he iniciado contactos con buenos profesionales que podrán darme el soporte técnico que necesito.

Pero Paty, carinyo, en este momento inicial de nuestra relación, me he hundido, no puedo siquiera pensar en marcharme y separarme de ti, algo por dentro se me rompe, estamos iniciando algo tan importante, tan especial…..

Los ojos de Paty se habían llenado de lágrimas. ¿Por qué tenía que pasar esto ahora, precisamente ahora? - Pensó - ¿Por qué en estos momentos? Su relación era intensa, preciosa, maravillosa, sensual, sentía como nunca había sentido, lo que les unía era tan fuerte y tan importante, que eclipsaba todo lo demás. Pero realmente James tenía un dilema, no podía negarse y arriesgarse a tener consecuencias imprevisibles para su futuro profesional. Tenía responsabilidades, tenía que pensar en el futuro de sus hijos….. Tendrían que tomar una decisión.

¿Qué vamos a hacer con nuestra relación? – dijo tristemente James. Los dos se abrazaron, llorando. Sus cuerpos se estremecían, acariciándose casi con desesperación, casi como si ya fuera una despedida definitiva…. Sus besos eran tan tristes, pero tan intensos, que el sentimiento que les unía se hacía más y más fuerte por momentos…..

¿Qué vamos a hacer con nuestra relación? – repitió Paty, secándose las lágrimas y los ojos también húmedos de James. Pensemos, pensemos, cariño, busquemos alguna solución…… No podemos terminar así…. Algo podremos hacer……

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¿Qué pasará con Paty y James? ¿Podrán mantener viva su relación en la distancia? ¿O se darán libertad para vivir cada uno su vida independiente y todo terminará en un “amor loco de verano”? ¿Podrá Paty visitarle de vez en cuando y mantener viva su relación hasta que vuelva James? ¿Seguirán con su relación de forma virtual, manteniendo su erotismo? ¿Se trasladará Paty a vivir a Australia?


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martes, 30 de septiembre de 2014

CAPITULO 21: NO TODO ES ALEGRIA

Les despertó el móvil de Paty: eran las 9 h de la mañana, su madre la llamaba preocupada porque la había llamado ayer por la noche para invitarla hoy a ir al teatro, ya que le habían regalado unas invitaciones y quería compartirlas con ella, pero no le había contestado. Y que la había llamado al trabajo esta mañana y le habían dicho que no estaba y entonces sí se había preocupado.

Gracias, mami, perdona – le dijo mientras se levantaba de un salto – ayer cené en casa de una amiga, nos quedamos charlando hasta tarde y me he quedado con ella a dormir porque no quería conducir. Por lo visto no hemos puesto bien el despertador porque no ha sonado. Te llamo luego, iremos al teatro, me hace muchísima ilusión, pero ahora voy corriendo a avisar al trabajo que llego más tarde y voy para allá de inmediato, sabes que soy muy puntual y estarán preocupados. Besos, mamá, hasta luego y gracias, me has salvado la vida. No corras ahora – dijo su madre – avísales y ya llegarás cuando puedas.

James ya salía de la ducha, se había levantado de la cama de un salto, sobresaltado. Estaba allí de pie, con la toalla envuelta en su cintura, tendiéndole un albornoz enorme para que pudiera ducharse también ella. Paty le dio un ligero beso en los labios y se fue hacia la ducha, no sin llamar primero a la oficina avisando que llegaba tarde por una avería en el coche, que ya estaba solucionada y estaría allí en cuanto pudiera.

Cuando salió James ya estaba vestido y el café olía por toda la casa. Paty se vistió deprisa. James también estaba hablando por teléfono avisando al trabajo que llegaría un poco más tarde, que le había surgido un imprevisto. Tenía el ceño fruncido, parecía contrariado, casi enfadado. Estaba escuchando muy atentamente. ¿Es necesario que sea hoy? – dijo - ¿es imprescindible?. Está bien, quedamos a les 11h. y hablamos de todo esto con tranquilidad.

Parecía realmente preocupado y molesto. Paty había salido del baño vistiéndose rápidamente y se estaba ya calzando sus sandalias cuando se percató del tono de voz tan distinto de James. Nunca le había oído hablar tan seriamente. ¿Todo bien, cielo? – se oyó decir, sorprendiéndose a sí misma - ¿sucede algo, algún problema en el trabajo? No, no, pequeña, no te preocupes, sólo es trabajo – contestó, intentando aparentar despreocupación.

Tomaron rápidamente el delicioso y cargado café que había preparado James, como siempre sin azúcar, para despejarse mejor. Se besaron largamente, acariciándose y abrazándose por un instante, sintiendo que sus cuerpos se buscaban y se deseaban de nuevo. ¡Pero no tenían tiempo, ya llegaban tarde! A ninguno de los dos les gustaba mentir ni poner excusas con el trabajo. En ese sentido, los dos eran muy responsables, pero hoy realmente se habían dormido exhaustos de tanto placer y sensualidad. El haberse explicado sus sentimientos les había llevado a valorar mucho más lo que les unía.

¡Vamos, llegamos tarde, yo soy una persona muy puntual – dijo Paty. Y yo – contestó James. ¡Vamos!. Él la llevó en su coche hasta el aparcamiento donde tenía Paty el suyo y se despidieron, quedando en llamarse más tarde. El día fue pasando. Paty estaba muy ocupada, pero de vez en cuando miraba su móvil. James siempre le mandaba alguna frase cariñosa o atrevida o divertida por WhatsApp, pero hoy nada de nada, eran ya casi la una del mediodía y nada, era un poco extraño, pero no quiso preocuparse, seguramente estaría muy ocupado. Siguió con su trabajo y a la hora de comer tampoco tenía noticias de James.

Llamó a su madre para confirmar la hora para quedar esa noche. Su madre, que la conocía muy bien, le preguntó enseguida si estaba bien. Que la había notado nerviosa y que le parecía que le había dicho lo primero que se le había pasado por la cabeza, que le había parecido que era un excusa y que ella pensaba que estaba con el hombre del que le había hablado. ¡Dios mío, mamá, esto es increíble! – dijo Paty – con sus verdes ojos abiertos como platos. No puedo creer que puedas leer en mí con tanta facilidad – se lamentó.

Ya veo que he dado en el clavo, chica – dijo su madre ¿No sabes que el diablo sabe más por viejo que por diablo? De acuerdo, señora, me has “pillado”  - dijo Paty, realmente compungida, no le gustaba mentir a su madre, no tenía ninguna necesidad de ello. Perdona – continuó -  después te cuento ¿ok?. No hace falta, cariño – dijo su madre, comprensiva. Ya vi cómo te brillaban los ojos cuando hablabas de él la otra noche y creo que os habéis vuelto a ver más veces, si no me equivoco.

No te equivocas, eres una “brujita” mamá – dijo Paty. Si,  pero buena, ja ja – respondió su madre. Y recuerda que te he llevado 9 meses dentro de mí, y que esto une mucho…. Pues sí, cierto – asintió Paty - a mi me pasa igual con los gemelos. Siempre sé cuando me mienten, ja ja….Pues ahora ya me entiendes, pequeñaja dijo su madre - aunque yo pensaba que contigo ya había superado esta faceta. No pensaba que volverías a comportarte como una adolescente enamorada.

¡Basta, mamá – dijo Paty – me estás sonrojando! Si, casi puedo verte, nena – dijo su madre - roja como un pimiento, ja ja ….. Te dejo “bruja adivina” – dijo Paty – riendo disimuladamente, verdaderamente roja como un tomate. Nos vemos después, ponte muy guapa, pero no más que yo, no me hagas la competencia, ja ja.

Fue a comer algo ligero, una ensalada Caprese deliciosa y siguió con su trabajo, A las 6 de la tarde volvió a mirar el móvil y nada. Bueno, yo me voy a casa. Si cuando llegue no me ha dicho nada, le llamaré yo. No soy de las que esperan sentadas al lado del teléfono esperando a su galán.

Llegó a casa, se quitó los zapatos, dejó el bolso en la mesa, tomó un zumo bien fresquito de la nevera y se sentó cómodamente en el sofá, dispuesta a llamarle y bromear un poco con James, y también a coquetear con él e incluso a “calentarle” un poco los oídos, ya que esta noche no podrían verse porque ella había quedado con su madre para ir al teatro.  Bebió el zumo de manzana, estaba fresquito y delicioso. Cogió el teléfono y le llamó.

El teléfono sonó y sonó y nadie respondió a su llamada. ¡Qué extraño! - pensó. James normalmente siempre llevaba el móvil disponible, incluso si estaba conduciendo, lo cual era muy probable a esa hora. Tenía el “manos libres”, por lo que podía responder sin problemas. ¡Pues bueno, ya llamará cuando pueda! - pensó. Empezó a cambiarse para salir con su madre, ja ja, eran muy competitivas, las dos tenían gustos similares y muchas veces, sin haberlo comentado primero, coincidían en estilos y colores.

Le apetecía mucho ir al teatro con su madre, pero estaba un poco intranquila por el silencio de James, sobre todo por el tono de su voz cuando hablaba con alguien del trabajo. Después se dijo a sí misma que era una exagerada, que él sabía perfectamente que ella había quedado para ir al teatro con su madre y que por eso no se verían, por lo que la dejaba tranquila que hiciera sus cosas……

Pero pensándolo bien, por otra parte, con más motivo si sabía que no se verían, él seguramente le habría enviado algún mensaje para estar en contacto por lo menos, especialmente después de todo lo que se habían explicado el día anterior y después de haberse declarado mutuamente su amor…

Aunque ¿y si era esto precisamente lo que le pasaba? ¿Y si se arrepentía de lo que le había dicho? ¿Y si no había querido llegar tan lejos declarándole su amor y ahora no sabía cómo volver atrás? Estaba empezando a dudar ¿nos habremos precipitado, se habrá asustado y ahora no sabe cómo rectificar?

Se estaba poniendo muy nerviosa. Estaba ensimismada en sus pensamientos y de pronto el sonido del timbre de la puerta de su casa sonó, dándole un susto que la hizo saltar de golpe del sofá. Sería su madre, que venía a recogerla para ir al teatro, y todavía no había acabado de vestirse. Oh ¿qué me pasa? Parezco una chiquilla asustada – se dijo, corriendo a abrir la puerta.

Menos mal que antes de sentarse en el sofá ya había preparado la ropa que había escogido encima de la cama. Se la puso rápidamente mientras su madre subía en el ascensor, que por suerte era muuuuuy lento y para cuando su madre llegó sólo le faltaba maquillarse los labios y perfumarse ligeramente y… ¡lista!

¡Qué guapa estás mamá, me das envidia! – le dijo. Tu también estás guapísima, de tal palo – dijo – tal astilla – terminó Paty. Rieron las dos y se abrazaron. Paty cogió su bolso y se fueron muy contentas, caminando, porque el teatro estaba cerca. Tomarían un sándwich antes de entrar, después sería demasiado tarde para ir a cenar. ¿Todo bien, peque? ¿Los gemelos también? – Preguntó -  Si, mamá, todo perfecto.

Muy bien, vamos a tomar algo rápido, no tenemos mucho tiempo y la obra se lo merece. Pidieron y estaban charlando animadamente, pero la mente de Paty, sin querer, volvía a sus dudas y de vez en cuando miraba de reojo su teléfono. Su madre la miró a los ojos y le dijo: ¿cariño, quieres que hablemos? Sé que te pasa algo, noto que no estás bien, pero si no me lo explicas no podré ayudarte. El teatro no es importante, lo importante es que tú estés bien.

En ese momento el WhatsApp de Paty emitió un sonido y ella saltó de la silla. Perdóname un momento, mamá. Voy al baño, vuelvo enseguida ¿ok? Cogió el teléfono y salió disparada hacia el baño. Era James. Le decía muy cariñosamente que había sido un día agotador, con muchos problemas en el trabajo, pero que la amaba y la deseaba y que había estado en su pensamiento todo el día. Que quería agradecerle la velada tan intensa que habían pasado juntos y que no quería molestarla, porque ya sabía que iba al teatro con su madre, pero que necesitaba hablar con ella lo antes posible. ¿Podía ser al día siguiente?

Ella le respondió que ella también estaba deseando verle y que podían quedar mañana después del trabajo. Se enviaron besos y cortaron. Ella llegaba tarde y su madre la esperaba con cara de preocupación. Pero Paty volvía a estar radiante, sus ojos brillaban de nuevo, cogió a su madre de la mano y la hizo girar a su alrededor y le dijo que era muy feliz. Que tenían que salir ya si no querían llegar tarde al musical.

Pagaron y salieron corriendo como dos buenas amigas. Llegaron justo a tiempo, apagaban las luces en aquel momento. Cerró el móvil y se dispuso a disfrutar del espectáculo. Lo pasaron en grande, los pies de ambas se movían por debajo del asiento, al compás de la música. Volvieron a casa paseando tranquilamente, charlando animadas y comentando lo bien que lo habían pasado.

Acordaron que  quedarían otro día, más tranquilas, para hablar “largo y tendido” de la reciente relación de Paty con ese hombre, James, que le hacía volver a brillar los ojos de alegría y de ilusión, con ese brillo que su madre conocía tan bien, y que la hacía sonrojarse de nuevo como una adolescente….

Se despidieron cariñosamente, con un abrazo y un beso, cada una dirigiéndose a su casa porque ya era tarde y Paty tenía que ir a trabajar al día siguiente. Paty llegó en 5 minutos a su casa, era ya medianoche, pero estaba completamente desvelada. Cogió su móvil y vio que tenía un mensaje de whats. Era de James: Hola Paty, ¿qué tal el teatro, lo has pasado bien? Perdona si te molesto tan tarde, pero necesito hablar contigo lo antes posible. Es importante. ¿Puedes mañana a las 20 h? El mensaje era de hacía 5 minutos, así que todavía no estaría dormido. Decidida le llamó y él cogió el teléfono enseguida. Hola, mi amor – contestó James, de inmediato. Perdona mi insistencia ¿puedes mañana a las 20 h? Si, si – contestó ella, sorprendida por el tono de voz de James - no hay problema, pero ¿sucede algo? Pareces preocupado, ya me lo  ha parecido esta tarde cuando hablabas por teléfono…….

Si, cariño, estoy preocupado. Es un tema de trabajo, pero es importante y quiero comentártelo personalmente. Ahora estoy todavía intentando solucionar algunas cosas en el ordenador, tengo para un buen rato todavía, te quiero, nos vemos mañana entonces y te cuento todo. Estoy intentando solucionarlo, proponiendo alternativas. Mañana sabré la decisión final y así podré contarte todo con “pelos y señales” ¿ok? Tú no te preocupes, es un tema de trabajo. Besos, amor, que descanses.

Paty se quedó bastante sorprendida, por el tono tan escueto, tan serio y tan preocupado, pero respetó que James estaba todavía ocupado y se quedó bastante intrigada de que tuviera que hablar con ella de algo relacionado con su trabajo. Realmente habían hablado poco de sus respectivas ocupaciones, no habían tenido demasiado tiempo, ja ja


¡Bien, Paty, a descansar! – se dijo a sí misma. Estos días con tantas emociones hemos dormido poco – pensó - ayer nos dormimos y llegamos tarde al trabajo y esto no puede ser, además, voy a tener unas ojeras que no las voy a tapar ni con el mejor corrector del mundo. Así que se desmaquilló y en un santiamén se metió en la cama, pensando que la preocupación de James no era por su relación con ella, que acababa de decirle que la quería, y eso la había tranquilizado. Pensó que nada del trabajo de James podía afectar a su relación y que todo tenía solución en esta vida…..


jueves, 25 de septiembre de 2014

CAPITULO 20: COMPENETRACIÓN

Era precioso. Le explicó que era un recuerdo de su abuelo irlandés, que sólo lo utilizaba en ocasiones muy especiales, celebraciones familiares, navidades, etc. Dijo que esa era una ocasión muy especial. Ya estaba terminando la ensalada, presentada con tan buen gusto que parecía de restaurante. El último toque – dijo. Unos xerryis y un poco de maíz por encima, todo aliñado con balsámico de Módena, ¿te gusta mi amor? Le dijo, mirándola a los ojos.

James se había descalzado y llevaba puesto un delantal color negro, con unos tomates y unos huevos duros estampados a mano, por lo que parecía, muy artístico. Muy previsor – le dijo - para no mancharte tus flamantes jeans blancos. Realmente te queda muy bien, estás muy atractivo. Lo compré en el mercadillo de la plaza del Ayuntamiento – dijo James - el mes pasado. Lo habían pintado a mano unos chicos que estaban promocionando el comercio justo. Está hecho con materiales ecológicos.

Muy interesante – contestó ella. ¿Puedo hacer algo más? Me gustaría tomar una cervecita, mientras preparo la salsa y la carne. En ese armario hay unas aceitunas, ¿te apetecen? Claro – contestó ella – me encantan. Abrió la cerveza y James le dijo que tenía copas en el congelador. Caray, estás en todo – dijo ella, complacida. Bien, puedes llevar la ensalada a la mesa, enseguida estará la carne.

James preparó la carne - poco hecha para los dos, otra coincidencia -  y la salsa roquefort. Abrieron una botella de vino de Rioja y se sentaron muy juntos a saborear esa primera cena en casa de James. Al terminar de cenar también había acabado la música y mientras recogían, decidieron poner una música más suave. Mientras él estaba inclinado buscando la melodía, ella no pudo resistir la tentación y fue por detrás a desabrocharle el delantal tan especial.


Salieron a la terraza, la luna estaba espléndida. Se enlazaron por la cintura mientras la miraban, se besaron largamente y se dispusieron a bailar, pegados el uno al otro. Se sentían muy felices. Se acariciaban la espalda, la cintura, la cadera, el cuello, se besaban intensamente hasta que sus cuerpos sintieron el despertar de la pasión y el deseo que había también entre ellos.

Él la tomó entre sus brazos y entró otra vez en el salón, depositándola cuidadosamente en el cómodo sofá. Le dijo que le esperara. Salió otra vez a la terraza y volvió con el precioso candelabro con las velas perfumadas. Le preguntó si le apetecía tomar una copa de cava y ella le contestó que sí -  catalán, por supuesto – dijo, riendo. Por supuesto – rió él.

La música sonaba mientras ellos tomaban la copa, uno en brazos del otro, mientras se acariciaban y se besaban intensamente. Ahora que ambos ya sabían que había algo más que sexo entre ellos, algo más que atracción, que el sentimiento de amor mutuo era tan intenso, las palabras iban fluyendo con más naturalidad entre ellos: “ven aquí cielo”, “te gustan mis besos, mi amor”, “si cariño”, “me vuelves loca, amor mío” se oyó decir Paty a sí misma, sorprendida….

Paty estaba empezando a “soltarse”, estaba perdiendo el “sentido del ridículo” por fin con James. Él la tenía entre sus brazos, le estaba acariciando todo el cuerpo por encima de la ropa, hasta que por fin ella le pidió que la desnudara. Él le contestó que esperara un poco, que tuviera un poquito de paciencia, que le daba morbo tocarla así.

Ella le miró con picardía, acariciándole también a él por encima del pantalón, pero sin acercarse a su sexo, quería hacerle sufrir un poco ella también. Tocó su culo duro y apretado, subió por la camisa, pasando por su abdomen, que le encantaba, fuerte y marcado, siguió subiendo por su pecho, pellizcando suavemente sus pezones por encima de la camisa….

James gimió. Ella ya había descubierto que sus pezones eran una de sus zonas más erógenas, le volvía loco que se los chuparan y pellizcaran… y por eso dejó de hacerlo, mirándole maliciosamente, dejándole con las ganas para que sufriera un poquito también él, ja ja, donde las dan las toman….

Paty siguió pasando sus manos por la espalda de James, que se arqueó inconscientemente al sentir sus uñas pasarle lentamente, de arriba abajo y de abajo arriba, rítmicamente, pausadamente y después subiendo con sus manos hasta su cuello, nuca y cabeza, tirándole con firmeza pero suavemente del pelo, acercándole a ella, a su boca, a sus labios…

James no pudo resistir más, la tomó con fuerza de las manos y la agarró también él del pelo, fuertemente pero sin llegar a hacerle daño, y empezó a besarla ávidamente, como si en ello le fuera la vida, como si tuviera que beber de su boca para que su corazón siguiera latiendo…. Ella estaba igual, los dos se besaban con tanto deseo, con tanta pasión, con tanto amor…

Ahora los dos estaban fuera de sí. Su pasión desbocada, arrolladora, les llevaba a desnudarse el uno al otro, disfrutando de la visión del objeto de su deseo y de su pasión, tocando, lamiendo, pellizcando suavemente, dando pequeños y juguetones mordisquitos que les estaban volviendo  locos, disfrutando el uno del otro y de sí mismos al mismo tiempo…

James estaba lamiendo y chupando su clítoris y su vulva, sorbiéndola con fruición. Ella estaba totalmente mojada, sus fluidos se mezclaban con la saliva de él y a él le encantaba su sabor. La vio desencajada de pasión y quiso hacerla sufrir un poquito más, separándose un poco para mirarla…..ella abrió los ojos y desesperadamente le cogió por el cabello, acercándole de nuevo a su anhelante sexo y le pidió: ¡oh, no, no pares mi amor, sigue así como  lo estabas haciendo, tesoro, no pares, lo estás haciendo muy bien...!

Sonriendo él accedió a su súplica y volvió a donde ella quería, viéndola tan excitada él se excitó todavía más de lo que ya lo estaba y la miró de nuevo. Estaba roja, sofocada, preciosa. Sus pechos y sus pezones se movían arriba y abajo por la respiración tan agitada que tenía en estos momentos y entonces él supo que iba a correrse en su boca. Lo esperó, lo deseó con todas sus fuerzas.

Siguió sabiamente dándole placer como a ella le gustaba y al mismo tiempo, alargó sus largos brazos y con sus grandes pero delicadas manos le agarró fuertemente los pechos, que parecía que le estaban desafiando subiendo a velocidad de vértigo. Cuando ella notó sus manos en sus pezones, no pudo más y explotó gritando tan fuerte que él casi se asustó.

Ella estaba teniendo un orgasmo extraordinario y sus nalgas se habían levantado, sus piernas se habían enroscado a su cuello, como si no quisiera que se le escapase y jadeaba y gritaba como nunca, aaaahhhhhh, no puedo más, no puedo más……él paró, obediente, y la abrazó muy fuerte mientras ella tenía todavía espasmos y sacudidas de placer….

Qué mujer – pensó James. ¡Me está volviendo completamente loco! La tenía entre sus brazos y ella por fin pudo abrir los ojos y mirarle. ¿Cómo estás, mi amor? – preguntó él, un poco preocupado. ¿Estás bien? Ahora sí – dijo ella – con la respiración todavía agitada. Por un momento he perdido el mundo de vista – continuó - sólo sentía el placer que me estabas dando, me estabas volviendo completamente loca….

Le miró a los ojos de nuevo y ella empezó a acariciarle de nuevo el pelo, esta vez suavemente, le preguntó si le había hecho daño al tirar de él antes, pero James contestó que no, que no se preocupara. Ella entonces le cogió de la mano y se dirigió a la cocina, con él siguiéndola. Le pidió disculpas: necesito un vaso de agua ¿quieres tú también? ¡Oh, sí! – contestó inmediatamente, estoy absolutamente sediento.

Bebieron agua los dos y entonces ella, pillándole desprevenido mientras estaba bebiendo, le cogió el pene. Tenía una erección impresionante, y cuando notó su mano, su pene se irguió todavía más. ¡Parece que quiere mirarme! – dijo ella, riendo. ¡Puedes estar segura que sí, y no sólo mirarte es lo que quiere, traidora, me has pillado indefenso!

Ella corrió y se escondió detrás de la puerta del salón, cuando él entró le tomó de la mano y le hizo sentarse en una silla. James estaba muy excitado, verla así, sonrojada, sudorosa, excitada…..no podía más, quería penetrarla ya, pero quería saber en qué estaba pensando ella, que estaba dando vueltas a su alrededor, insinuante, provocativa, descarada…..

De pronto y sin previo aviso, se sentó a horcajadas encima de él. Casi le da un ataque, la tenía encima y con su pequeña mano acababa de agarrarle el pene con firmeza y le estaba poniendo un condón delicadamente – ¿de dónde lo había sacado, se preguntaba James? - y a continuación, sin previo aviso, Paty se lo introdujo despacio pero firmemente en su vagina, moviéndose acompasadamente, rítmicamente, mientras le miraba a los ojos desafiante.....

¡oooohhhhh, madre mía, esto es increíble, me ha excitado tanto que no puedo soportarlo más! Ella le miraba, intentando adivinar si le estaba gustando, por su expresión dedujo que si y siguió adelante, con un ritmo más rápido, cada vez más rápido, hasta que su ritmo se volvió desenfrenado. Ambos tenían perlas de sudor que se deslizaban por su frente y por su espalda, ella sentía que él estaba cada vez más excitado, la había cogido por la cintura y sus grandes manos la rodeaban para sujetarla y que no pudiera caer….

Ella le volvió a pellizcar los pezones, fuerte, como a él le gustaba y él la cogió de las nalgas, apretando cada una con una mano. Ella aceleró todavía más sus sensuales movimientos, consiguiendo moverse con un ritmo frenético que les estaba volviendo locos de placer. Paty sentía que estaba ya a punto de explotar y por lo que parecía James estaba igual…los dos se entregaron totalmente al inminente e inevitable orgasmo casi al mismo tiempo….

El fuego que les consumía como un volcán volvió a surgir entre ellos, que se retorcían de placer, buscando cada rincón del  otro para dar y recibir más y más goce cada vez….mientras los espasmos y gritos de ambos llenaban sus oídos…. Finalmente ella cayó en sus brazos, ya sin fuerzas, completamente agotada y él la abrazó, hablándole suavemente, con palabras tranquilizadoras: tranquila, pequeña, respira mi amor.

El estaba también agotado, sus respiraciones entrecortadas, agitadas y jadeantes. Menos mal que estoy sentado – pensó James – con un orgasmo así, si estoy de pie me caigo al suelo todo lo largo que soy. ¡Madre mía, cariño ¿qué me has hecho? casi me has violado, me has pillado por sorpresa y a traición! – le dijo al oído, susurrante. ¡Eso para que te fíes de tu pequeñaja! – contestó ella, con una voz susurrante, desafiante – ¡ya te dije que era chiquita pero matona…..!

Veo que ya te estás recuperando, cielo – le dijo riendo James- ¡eres tremenda! ¡Mi venganza será terrible! – siguió diciendo. ¡Uy uy uy, ¡qué miedo tengo, ja ja! - rió Paty – ¡Si, si, ríe, ríe - dijo él, quien ríe el último ríe mejor!

Descansaron abrazados unos minutos. Él le preguntó cómo estaba, sentía su respiración ya más pausada, pero ella ya casi no podía oírle, se estaba durmiendo, feliz, saciada de amor y de placer, en sus brazos. Parecía un sueño, pero no lo era, era real. James la abrazó todavía más, y se dejó llevar por el cansancio también, durmiéndose enseguida….

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